Erik Malpica Flores : Tiempo – La playa devora el mundo

Erik Malpica Flores : Tiempo - La playa devora el mundo

‘Tiempo’ es una película que parte de una premisa muy sencilla pero que a la vez es bastante complicada de desarrollar. Sobre todo si se le quiere dar una entidad propia como película, como algo más que un capítulo alargado de ‘En los límites de la realidad’. Como algo más que una curiosa premisa que además, como película, también tiene que dar la cara y proyectar emoción durante 90 minutos.

‘Tiempo’ es una película, y sobre todo una película de M. Night Shyamalan. También, una producción muy oportuna en relación a la pandemia y los meses que por su culpa hemos podido estar sin ver a algunos de nuestros seres queridos. No siempre somos conscientes del paso del tiempo. De lo rápido que a veces se diluye. Y de por qué debemos aprovechar los momentos como si no hubiera un mañana.

Porque no tiene por qué haberlo.

Su título español resulta claro y evidente, en una película de terror que casi tiene más de drama que de terror. Un drama con una premisa necesariamente fantástica pero con un desarrollo mundano al que Shyamalan sumerge todo el rato en el terror, a veces de manera orgánica y otras de manera forzada. Entre lo orgánico y natural, y lo forzado y efectista. Entre intentar ser diferente y a la vez, un eficiente sirviente.

Sobre todo una película de M. Night Shyamalan, director siempre interesante pero al que a veces se le escapa la mano en su afán por reafirmar su autora. En ‘Tiempo’ esto estará representado a través del oportuno deambular de unos personajes que aparecen y desaparecen a conveniencia de la playa en la que transcurre, así como en la interesada existencia del sempiterno rol de un villano en el grupo.

O por ese epílogo tan irrelevante.

Un tramo final que aparenta querer ser emotivo, más, sin serlo. Quizá porque aunque en esencia la película sea un drama, Shyamalan lo aplasta continuamente bajo el suspense y el terror. Quizá porque Shyamalan sea un director frío y distante, demasiado racional y las relaciones humanas de ‘Tiempo’, sin ir más lejos, están tratadas con la misma sensibilidad en que lo hará alguien como Sheldon Cooper.

Parece un chiste, pero no lo es. Y así se desenvuelve ‘Tiempo’ de principio a fin, como si pudiera ser un chiste aunque no lo sea. Una película de M. Night Shyamalan que al igual que ‘El incidente’, es un drama disfrazado de producción de género tan cerca de pegarse la hostia de forma tan regular que despierta una curiosidad irrefrenable. Para quien la tenga y se tome su debido tiempo, por supuesto.

Porque ‘Tiempo’ no va a satisfacer ni mucho menos a la mayoría, ni como película ni aún menos como «una de terror». Más bien como un episodio alargado de ‘En los límites de la realidad’ que se queda corto en lo emotivo, donde hubiera encontrado ms arraigo que en lo efectista. Un buen episodio con apariencia de película no obstante, cuyo valor diferencial está en la mano de un cineasta por el que parece que no pasan los años.

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